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Las rarezas comienzan apenas uno entra al auditorio. Un panel electrónico
anuncia fechas de cumpleaños de gente que no conoces. Miembros
del elenco recorren los pasillos entregando papel crepé y
pidiendo a los espectadores que se lo enrollen en sus cabezas y
extremidades. A aquellas personas sentadas en las primeras filas
se les ofrecen ponchos plásticos para protegerse de posibles
salpicaduras de pintura.
El show comienza con el trío arrojando pintura a un gran
lienzo. El elenco crea arte con casi cualquier cosa, malvaviscos
derretidos, un trozo de goma de mascar, un espectador. Este poco
convencional acto coloca al “Blue Man Group” en un nicho
único. El elenco deja su huella en cada segmento, desde su
curioso amaneramiento hasta en su juguetona mímica.
El show es como observar a un niño descubrir su entorno
por vez primera, cuando su rostro expresa ese asombro y maravilla,
donde nada se da por sentado y no se deja piedra sin voltear. Tal
vez esta sea una de las razones por las que a los niños parece
gustarles tanto el show. El elenco se pone a su nivel. No temen
ensuciarse mientras juegan, y lo hacen con una mezcla de ahínco
y desesperación envidiable.
No piense que aquellos sentados en las primeras filas son los
que se quedan con toda la diversión, Cada sección
del teatro tiene su propio atractivo, la sección central
ofrece una excelente vista del escenario y aquellos sentados en
la parte trasera son los primeros en disfrutar de un final realmente
inesperado.
Lo que destaca del show es la música, la cual es un sinfín
de variaciones rítmicas, y junto a un grupo de rock, los
miembros del elenco son un fenómeno.
El show fue creado en Nueva York en el año 1987 por Matt
Goldman, Phil Stanton y Chris Wink, y desde entonces “Blue
Man Group” ha cobrado vida propia, con presentaciones en Chicago,
Boston, Nueva York y Las Vegas.
Loco, inteligente y asombroso, el “Blue Man Group”
tiene algo para todos. Ignore al ocasional escéptico, no
encontrará otro show como este.
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